Grupos, tócate los cojones


No te voy a engañar. Hoy no es un buen día. Ayer tenía miedo de pedir una Erasmus y acabar en trata de blancas. Las conversaciones entre ingenieros a la hora de comer (tupperware en mano) más que para animar, sirven para fomentar el terror a lo desconocido. Hoy, sin embargo, pienso que el mundo ha de irse un día necesariamente a la mierda, que yo me enrolaría en un barco pesquero, rumbo a la península de Kamchatka, a la caza del cangrejo ruso.

Todo este pensamiento viene a consecuencia de la primera clase de una asignatura que promete ser chunguísima y que tendrá hasta examen práctico individual. Cuando el profesor dijo ésto, tuve claro desde el principio que con mi grupo de trabajo habitual, no iba a aprobar ni de coña, y es que el control y programación de una planta química automatizada, debe de ser algo complejo....

Por mi cabeza pasó ipso-facto la fantasía de acoplarme con los cracks de mi clase. Además de aprender, aprobaría. Pero luego dije "... nah nah.. qué coño, si nos ponemos en serio, esto se puede sacar". No soy de las personas que abandonan a su grupo en pos de beneficio propio. Además, aquello quedaría descaradísimo.

No sólo no me abandonaron, sino que llevo en coche casi cada día a una de las indignas. Para colmo de los colmos, la tía lo único que ha hecho durante años (bueno, ella y la otra indigna) es criticar a las muchachas con las que se van a poner en las prácticas. Cuando les preguntas "Por qué las odias tanto" o "qué te han hecho" la contestación que tardan en dar como 1/4 de minuto después es "porque se creen las guays". Qué pasa, ¿tanto te molesta que sean más guapas y más listas?. Pero nada, aquí por aprobar, mande, que aquí estamos pa servir.

El único grupo con el que me podría poner y al que por cierto, les falta una persona, estaba descartado desde el inicio. Más que nada porque no me saludo con la mitad y me parecen una manada de soplapollas. La sargento en jefe, la envidiosa y el prepotente, forman la mitad del elenco. Aún así, con tan sólo uno de ellos dentro, basta y sobra para ir a prácticas incómoda. Ya puestos a caernos mal, caigámonos mal en serio. Eso sí, como ellos son estudiosos, yo sacaría matrícula, más nota incluso que las indignas. Sería cómico ahora que lo veo.

Como las aguas están aún muy revueltas, dejaremos libertad para ver hacia dónde nadan los pececillos. Eso si, llegado el caso, mi venganza será terrible... jajajajaja. Si en el fondo estas cosas me encantan. Cuán aburrida sería mi vida si no existieran los indignos.