La administración y yo (L)








El primer flirteo que tuve con Admi fue hace 5 años ya, cuando aún era joven y tenía planes de futuro. Me acuerdo como si fuera ayer que fui a "pagar" mi título de bachillerato al banco y me senté allí, asustada, esperando mi número y observando el bullicio de alrededor. En los bancos siempre hay gente.
Una casualidad quiso que entraran al mismo banco, a la misma hora y a realizar la misma gestión unas muchachas de mi clase. Eufóricas me saludaron con ilusión, esperando con ansia tener todo tramitado.

Me llamó poderosamente la atención que todas tuvieran un billete de 50 € en las manos, así que pregunté si había que pagar algo. Desde ese día les caí muy simpática. La cara que pusieron no fue de: "dios, que idiota" sino de "dios, cómo ha sobrevivido éstos años". Yo pensé que llegabas a la ventanilla, te ponían un sello y hala, a gozar.
Tras salir del banco echando ostias tras la media hora perdida y bajo un calor insoportable, caí en la cuenta de que era mucho mejor eso que haber llegado a la ventanilla, sonreír, y quedarme mirando cómo me ponían un sello y me pedían un dinero que no tenía.

Un año después tuve un problema con un curso al que me apunté. El ordenador no me dejaba imprimir el resguardo para llevarlo luego la banco y pagar. Pregunté en mi facultad y me mandaron al rectorado. Allí me espetaron que quién me había enviado allí, que ellos se encargaban de las relaciones internacionales, no de problemas informáticos, que tenía que ir a otro sitio. Mi cara de profunda angustia tuvo que tener algún efecto, porque el muchacho me hizo sentar, me trajo una coca- cola y se pegó media hora llamando al lugar al que me había dicho que fuera, hasta dar con alguien que pudiera solucionarme el asunto. Yo, sin embargo, sólo tenía en mente a la funcionaria de mi facultad que me había enviado allí, y el trote que me había dado ese día en guaguas. Luego siempre te sueltan "es que no preguntas". Hala, !!!a mamarla¡¡¡.

Más adelante tuve el "placer" de entrar por primera vez en la administración de Ingenierías. En la mayoría de los casos, cada facultad se encarga de administrar una, dos, tres carreras a lo sumo. Mi administración gestiona los problemas de alumnos de al menos 10 titulaciones. Nunca me he parado a pensar cuántas hay realmente y llevo en el circo 5 años.

El problema esta vez fue que había llamado por teléfono para que me solucionaran un trámite y me di cuenta que la tía que me atendió no se enteraba un carajo, y la había cagado siguiendo sus instrucciones, así que tuve que ir personalmente allí, tras mamarme una cola de 2 horas.
Cuando por fin conseguí entrar y sentarme, la zorra que me atendió intentó echarme sobre la marcha al darse cuenta de que no traía mi matrícula y que sin ella no me podía solucionar nada. Cuando le expliqué 3 veces que yo estaba allí por un error de alguna de ellas, que me había tragado una cola enorme y que no era mi culpa, salió con " es que siempre es mejor venir aquí personalmente". ¿Para qué mierda tienen un número de teléfono entonces?. La tipeja, al final, puso mi DNI y me solucionó todo.


Lo que me pasó por último ha sido surrealista, ya que al intentar solicitar una beca vía internet, se me denegaba el acceso diciendo que ya la había pedido 7 años seguidos. Tras ir a administración a preguntar y seguir sus instrucciones, me llega al mes la beca denegada por lo que ya comenté anteriormente. Cágandome en los incompetentes funcionarios, me desplacé hasta la sede de las becas con la reclamación pertinente en mano. Lo peor de todo es que en el papel con la denegación ponía que yo era estudiante de intercambio. Allí me antendió un tío con prisa y ganas de irse pronto a casa. Me repitió varias veces que no me preocupara, que eso estaba mal, que en el ordenador ponía que la beca estaba concedida, que cómo iba yo a pedir la beca 7 años si llevaba 5 en la universidad....Lo mismo me pregunté yo, mamón.
Tras esto, me acerqué a mi adminitración para confirmar que, efectivamente, estaba concedida. Como era de esperar, cuando la administrativa tecleó mi DNI, puso cara de sorpresa y se oyó un ruido de fallo por los altavoces. "Me da error" dijo, y tras meterse en otro programa, sabe dios cuál, me miró a los ojos y me preguntó si era estudiante de intercambio. La muchacha que me había acompañado se echó a reir. Yo, con el rostro pétreo, puesto que ya nada puede sorprenderme, contesté que no.

Hace unos días, quise tramitar otra solicitud de beca por internet pero !!!SORPRESA¡¡¡, me pone bien grande y en rojo que soy mayor de 30 años y que no puedo pedirla. Mi único consuelo es que por lo menos sigo existiendo en la base de datos, ya sea como alumna extranjera o como madurita interesante que sigue en la universidad. El día que al poner mi DNI aparezca en la pantalla que no existo, me iré a vivir bajo un puente o me dedicaré a atracar bancos. Seguramente buscarán a alguna Anja Müller, 35 años, actual estudiante de ingenierías.


Lo peor de todo es que sospecho que tanto error se debe a la fecha de nacimiento que aparece en mi documento de indentidad. Los hijos de puta se equivocaron de día, así que me hago vieja 4 días antes de mi verdadero cumpleaños. Ésta fecha aparece no sólo en el DNI, sino en el pasaporte, títulos y diplomas.

Omito en esta entrada otras cosas que me han pasado en administración poque es para escribir un libro. Mañana voy a cambiarme el DNI y el pasaporte..... a ver qué se cuece....




Unnamed Rat


El señor Dionisio es un personaje peculiar que apareció un día en una caja de cartón sin avisar a nadie, con sus ojillos vivarachos, eternamente asustados y en continua tensión. Pensé que se le pasaría con el tiempo, que cuando fuera conociendo a la familia, estaría más cómodo, más agusto, que no huiría, pero NO, sigue siendo terriblemente desconfiazo y si está en su territorio, que viene siendo el hueco que hay debajo del mueble, también llamado República Dionisíaca, se muestra hostil. Sólo los más osados adentran su mano en esa caverna, y ya no sólo por la mordida que te puedas llevar, sino por el "oro negro" que el susodicho fabrica. Montañas y montañas.
Cuando entró en casa por primera vez, a mi madre casi le da un payufo, se le subió la tensión y no paró de hablar mal de él en el trabajo. Ahora el señor Dionisio le hace más caso a mi madre que a mi, y sospecho que mi madre lo quiere más a él que a los demás. Quizás sea porque los demás no vamos detrás de ella si nos enseña una zanahoria o un cacho de lechuga, vamos, que le hacemos poco caso a la mujer....

Últimamente he llegado a la conclusión de que el señor Dionisio ha adoptado con los años cientos de nombres, pero sólo algunos de ellos me vienen ahora a la memoria:



Dioni


Dayonidus


Bicho


Bichito


Basura


Bazofia


Mi niño


Shaká


Mapashe


Cashorro


Pérdicas


Flanagan


Amor mio


Mi amor


Cosilla


Cagón


Cagón de mierda


Meón


Pericles


Rata


Ratonidian


Ratso


Lo más lindo del mundo


Ratatouille


Rurri


La Bestia


Leónidas