Reflexiones matutinas


   Me he levantado a las  05:30 hoy. No podía dormir. Estaba en un estado eufórico haciendo planes de futuro. Después de hacerme unas tostadas con mermelada y mantequilla y beberme un buen café, me he peguntado lo siguiente:

¿Para qué gastamos tanto dinero en cosméticos y ropa para vernos mejor, si lo cierto es que casi nadie se quiere a sí mismo?

Es como lo aque oí le otro día:

"Nos pasamos la vida hablando de sexo y lo cierto es que pocos follan, y los que follan, follan poco"


Merecemos esta crisis.

La máquina de préstamo de la biblioteca como fuente de sabiduría infinita





   Cuando llega el verano, me da por leer todo lo que no he leído en el curso lectivo, ya fuera por falta de tiempo o motivación. Como a lo tonto llevo año y algo fuera de casa, éste verano, que espero sea el último que pase aquí, lo estoy dedicando al consumo exacerbado de cultura, ya sea en forma de películas o de libros. Es lo que tiene no tener amigos.....pero a lo que vamos: he descubierto que la máquina de autopréstamo tiene un fallo y es que te deja sacar TODO lo que quieras y como no me pusieron multa, peté la tarjeta de la biblioteca de una forma descomunal.


   El problema es que al devolver los artículos, los hijos de puta se dan cuenta del rollo. Van evolucionando. Encima, la dependienta, que no es sólo poco agraciada físicamente, sino que además tiene un encanto y una actitud dignos de estudio, se enfada conmigo. Yo no tengo culpa de que la máquina esté mal programada o lo que sea. Considero que en vez de echarme la bronca, deberían de darme un premio. Soy una mártir.



Capítulo III

Análisis de las diferentes virtudes

De la Magnanimidad

....El magnánimo es también poco inclinado a la admiración; porque nada es grande a sus ojos. No siente resentimiento por el mal que se le haga; porque acordarse de lo pasado no es propio de un alma grande, sobre todo cuando el recuerdo recae sobre el mal recibido, y es más digno olvidarlo. No le gusta tampoco hablar con los demás porque nada tiene que decir ni de sí mismo, ni de otros. Se ocupa tan poco en oír alabanzas en su obsequio como en criticar a los demás; como no prodiga elogios, tampoco le gusta hablar mal ni aun de sus enemigos, como no sea a veces para decirlo cara a cara. Jamás se le oirá quejarse, ni descender a pedir suplicante las cosas que le hagan falta o que sean de poco interés. Ocuparse de estas miserias sólo puede hacerlo un hombre que quiera darlas un gran valor. lejos de esto, va el magnánimo tras las cosas bellas y sin fruto, más bien que de las útiles y fructuosas; porque este gusto cuadra mejor a un corazón independiente que se basta a sí mismo. El porte del magnánimo tiene algo de pausado; su voz es grave; su palabra sentada. Cuando sólo se siente interés por un pequeño número de cosas, no se manifiesta apuro ni impaciencia; porque el alma que no encuentra nada grande en este mundo, no muestra ardor por nada. La vivacidad del lenguaje y el apresuramiento en las acciones atestiguan en general sentimientos de cierto orden, que el corazón del magnánimo no experimenta.

Tal es, pues, el magnánimo.

Moral, a Nicómaco
Aristóteles

Paint it Black


He pensando en irme al Tibet, en volver a Germania, en meterme en un convento. Espero que éste estado de  ira descontrolada hacia todo/todos se deba a mi incipiente premenstrualidad. Para más inri, mi ex está en la isla.


DAMN, PAINT IT BLACK